La Musica del Blog...

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Hola! ..Por medio de esta entrada, quiero hacerles un aviso muy importante:
Si entras a mi blog y la música del mismo te llegase a incomodar al leer o al abrir varias paginas, te recomiendo bajar el volumen de tu ordenador o ponerlo "mute" asi no escucharas nada y podras leer tranquilamente y a tu gusto.

Hago esta observación debido a que alguien me escribio diciendome que le quitara el auto-play a la música aquí en el blog, pero yo no puedo hacer eso, porque así es como Dios me dirigió en esta página...
Vamos con miras a los inconversos, a quienes no conocen a cristo, y quienes ya le conocen también y cuando oramos por la página y por aquellos que entran a la misma, pedimos a Dios sea El escogiendo la alabanza que necesita escuchar esa persona, el mensaje y demas... conforme su necesidad en ese momento!

Y hemos visto los resultados! Gloria a Dios!

Por ende, es importante la musica que aqui tengo agregada, pues hay vidas que cuando entra la música fue lo que le ministro, fue por lo que Dios le habló!
Así que no puedo quitarle el auto-play. 

Usted solo baje el volumen de su pc o pongalo en "mute" mientras navega por el blog.

Mis amados, de antemano les doy las gracias por su comprensión!
Dios les bendiga.



Como Enseñar a tus Hijos a Respetar a la Autoridad (Parte 1)

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Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.  
Efesios 6:1-3

Hoy en día, es muy triste y demasiado común que los niños no tienen nada de respeto para los que son sus mayores o autoridades, como padres, pastor, maestros, etc.  Mi hermana me conto que un niño de 5 años en su iglesia siempre le saca la lengua...

Entendemos que los niños se portan como niños porque son niños (I  Cor. 13:11) pero cuando faltan el respeto a un mayor, ya han cruzado la línea.  No sé cuantas veces he escuchado de niños varones….”Y es porque es varón.  Los varones son así.” Ahora que tengo un varón y solo tiene 10 meses ahora mismo, se que los varones tienen mas energía que las nenas y quieren destruir cosas por naturaleza al parecer.  Pero Hudson cuando le digo, “No!” me mira con ojos grandes y saca su mano.

A veces le tengo que decir 3 o 4 veces o pegarle en la mano, pero después sale del sitio y va buscando otra cosa con que jugar.  Ya entiende que no debe jugar con los cables de la computadora y cuando se acerca me mira porque sabe que le voy a retar.  Pienso muchas veces que criar a los hijos es muy similar a entrenar a un perrito. Muchas personas enseñan mejor a sus perritos que a sus hijos, y creo que es por eso que la mayoría de esta generación de jóvenes no han dejado de ser “niños” como dice en I Corintios 13:11.  

Ahora les dejo unas “pautas” para enseñar a tu hijo a respetar a la autoridad:

1. Tu mismo necesitas respetar la autoridad.  Esto es tal vez lo más importante. Indirectamente muchas veces faltamos respeto a la autoridad.  En camino a casa después de ir a la iglesia, si mamá y papá empiezan a hablar de algo que paso en el culto, los niños escuchan y ellos van a pensar menos de su pastor y de su iglesia.  Si la maestra le da una nota al examen de tu hijo y tú no estás de acuerdo y empiezas a decir cosas feas de la maestra….sabes quién está tomando notas?

2. Enséñale a ser una persona honesta.  Si le agarras en una mentira, no lo tomes ligeramente.  Es algo grave.  Si un niño de 6 años miente del desastre que hizo en su cuarto, cuando es adolecente te va a mentir de los cigarrillos que probo, y cuando es joven te va a mentir del novio/a que tiene.  Esto es muy importante!  Conozco a un niño de 11 años que cuenta historias de como mato a un oso y lo trajo hasta su casa solo!  Y lo ha contado tantas veces que el mismo ya empezó a creer que sucedió!   Enséñale a ser una persona honesta. Me acuerdo de una vez cuando la cajera en el supermercado me dio cambio dos veces más de lo que tenia que dar porque los billetes se pegaban y en vez de guardarlo sin decir nada, le devolví el cambio y mientras mis hijas miraban les di un ejemplo mucho más eficaz y de mas valor de lo que hubiera recibido de “cambio”.

3. Exija respeto de ellos! ...Ellos no deben faltar el respeto a un hermano/a o amigo/a por medio de burlas o hablar mal de ello.

Fuente: mujeresvirtuosas.wordpress.com

Sembrando la Palabra en nuestros Hijos




¡Bienvenida a la primer entrada de Mamás a la manera de Dios (Por Wendy)!
~Si me preguntaran qué es lo más difícil que he hecho en la vida, respondería sin pensarlo dos veces: ser mamá. Esa es la tarea más desafiante que Dios ha puesto en mis manos; entre otras cosas, porque tengo la responsabilidad de instruir a estas dos personitas en el camino de su Palabra, velar por su salud espiritual y hacer mi parte para que puedan llegar a ser todo lo que él ha planeado. ¿Difícil? Sí, pero no imposible.

Tuve la bendición de contar con una abuela que sembró en mí la Palabra de Dios.  Hoy cuando miro atrás veo cómo su labor incansable fue el ancla que muchas veces ayudó a mantener firme la nave de mi vida. En otras ocasiones fue lo que me impidió tomar decisiones que hoy tendría que lamentar. Y en  muchas, muchas oportunidades fue el bálsamo que calmó mis temores, me animó en la tristeza y me ayudó a mirar con esperanza al futuro. Todo por su paciencia al ir regando semillas de la Palabra con la confianza de que un día darían fruto.

Ese es uno de los retos que tengo hoy como mamá. Anhelo que cuando mis hijos miren atrás, a sus años en el hogar de sus padres, puedan ver eso mismo. Y que al mirar yo a mi futuro pueda ver el fruto de haber sembrado Palabra de Dios en sus vidas.

¿Y cómo hacer esto de manera práctica? ¿Cómo podemos tú y yo, mamás en pleno siglo XXI, lograr con efectividad esta tarea de instruir a nuestros hijos en la Palabra de Dios? Voy a compartir contigo algunas ideas que hemos probado en casa y otras que he escuchado. Y si tienes otras, ¿por qué no nos dejas un comentario?

Memorizar versículos bíblicos: No entendemos muchas veces el valor de esta práctica pero tener almacenada la Palabra de Dios en nuestra mente es una manera segura de estar preparados para momentos de duda, temor, tristeza, preocupación, etc. Y mientras más temprano comencemos a hacerlo, mejor.

Leer juntos la Palabra: La Escuela Dominical no es suficiente. Ni tampoco el hecho de que asistan a una escuela cristiana. Leer juntos la Biblia en casa nos permite responder a las preguntas de nuestros hijos, preguntarles a ellos para asegurarnos de que realmente entiendan lo que leen, y dejar que Dios nos hable a todos como familia.

Juegos bíblicos: En casa tenemos juegos que hemos comprado muy baratos (¡aquí en E.U. los venden incluso en tiendas de todo por un dólar!) y que consisten en tarjetas con preguntas. A los niños les gusta mucho, sobre todo cuando lo hacemos en equipo. Pero esto puede hacerse de diversas maneras usando la imaginación y la creatividad.

Conversaciones: Cuando nuestros hijos van creciendo llegan a casa con sus propios dilemas, preguntas, conflictos, etc. Aprovecha cualquiera de esas oportunidades para darles la perspectiva de lo que Dios dice. No se trata de “darles con la Biblia en la cabeza”, como dicen por ahí, sino de compartir con ellos una palabra que dará luz y vida… incluso cuando al principio parezca que no les gusta o que no lo entienden. Te lo digo por experiencia propia, no te canses de hacerlo. La Palabra de Dios no regresa vacía.

Mensajes de texto: Esta categoría no la he puesto en práctica todavía porque no estoy en esa etapa con mis hijos, pero si los tuyos ya lo están, no pierdas la oportunidad de la tecnología. Mándales un versículo como mensaje de texto. Algunas veces contestarán, otras no. ¡Y en ocasiones quizá hasta lo reenvíen a sus amigos!

Adorna tu casa con la Palabra de Dios: No, no quiero decir que tengas que pegar páginas de la Biblia en las paredes, me refiero a buscar cuadros con versículos, quizá una taza de café con un mensaje, un plato decorativo, o quizá tengas muchas habilidades manuales y puedas crear algo tu misma. La idea es tener mensajes visibles de la Palabra porque estos, aunque no nos demos cuenta, se irán grabando en nuestros corazones y los de nuestros hijos. ¡En lo particular me gusta mucho esta idea porque paso mucho tiempo en casa!

Espero que estas ideas te animen! Y si no eres mamá, tal vez quieras compartirlas con alguna amiga que lo sea, aunque creo que de un modo u otro las podemos aplicar a muchas de nuestras relaciones, y en nuestras propias vidas.
Ser mamás a la manera de Dios es cumplir con nuestro papel de instructoras, de sembradoras de su Palabra. Es parte del diseño de nuestro Padre celestial para nuestra vida y un diseño con éxito garantizado: “Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito”. Josué 1:8 

Desafío para esta semana: Es tu responsabilidad como mamá discipular a tus hijo. Cada día aparta 10 minutos o más para leer, discutir y estudiar la Palabra con ellos.

Por: Wendy
www.wendybelloblog.com



Educando a nuestros hijos sabiamente



Tristeza, amargura, odios, sentimientos de culpa, violencia intrafamiliar y otras sensaciones negativas, es lo que ha ocasionado lamalacrianza de los hijos, una de las más grandes calamidades que ha azotado a las familias a través de los tiempos.

Esto me recuerda las palabras del salmista quien dijo: “Si son destruidos los fundamentos, ¿qué puede hacer el justo?” (Sal. 11:3) ¡Fundamentos! ¡Qué palabra! 

Quisiera, con brevedad, esbozar algunos fundamentos que al tenerlos en cuenta nos ayudarán a criar hijos en el temor de Dios. Tomando prestada la idea del salmista convendría preguntarnos: ¿Qué han de hacer los padres creyentes en Dios con respecto a la crianza de sus hijos? ¿Cuál es la forma más apropiada?

Brindarles amor incondicional

Sólo esta relación amorosa puede garantizar el crecimiento de sus hijos hasta alcanzar un desarrollo integral pleno. Esto significa querer al niño sin importar su aspecto físico, sus debilidades, sus fortalezas, su manera de ser. Amor incondicional es aceptar a nuestros hijos tal cual son, aunque no encuadren dentro de nuestros estándares de inteligencia, emociones, belleza y fortaleza física.

Como predicador que soy me gusta mirar a cada persona a los ojos no sólo para ganar su atención sino también para decirles con mi mirada que lo que estoy predicando es para ellos, para cada uno en particular. La mirada directa es decisiva para conseguir un buen contacto comunicativo. Igual hago cuando hablo con mis dos hijos, los miro fijamente a los ojos y les expreso con ellos, mi cariño, aprobación, enojo, tristeza. Ellos saben cuando los miro fijamente a los ojos que no estoy jugando, que el asunto es serio.

El contacto físico es también algo de suprema importancia. Crecí en un hogar donde el único contacto físico que tenía, eran los puños violentos, los puntapiés, los garrotazos y demás, que mi padre me propinaba ante la más leve falta que yo cometiera, sin contar las obscenidades que me gritaba. Al ser cristiano y recibir de Dios el mandato de no exasperar a mis hijos, una de las cosas que más deleite me produce es abrazar a mis hijos, poderlos besar, acariciar, jugar con ellos. ¡Qué bendición poder hacer esto! Los padres no debieran albergar sentimientos de culpa al hacer esto por causa de los pedófilos, machistas, y prejuiciados.
¡NO! A través del contacto físico adecuado transmitimos a nuestros hijos amor, seguridad, amistad, confianza.

En este punto conviene también decir que la disciplina con amor y con propósito es muy necesaria para el desarrollo seguro de nuestros hijos y nunca debe pasarse por alto. Debe administrarse un castigo apropiado. Normalmente al castigar a mis hijos, primero les explico la razón por la cual los castigo y les dejo manifiesto que no es placentero para mí hacerlo, pero por el bien de ellos lo tengo que hacer.
Proverbios 13:24 dice: El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.

Ayudándolos espiritualmente

Es muy importante que los padres conozcan a Dios y mantengan una comunión íntima con Él. Su cristianismo debe ser práctico si quieren afectar a sus hijos para esta vida y para la eternidad. Debe ser un cristiano genuino. De otra forma, debo decirlo, sus esfuerzos por criar bien a sus hijos serán muy limitados, si no vanos.

No es posible obligar a los hijos a que sean cristianos. En los asuntos espirituales es necesario tratar con su hijo con seriedad y razón, con calma, de igual manera que lo hace con otros asuntos. Tenga confianza en la Palabra de Dios. Lea la Biblia diariamente en su presencia. Tome tiempo para orar con cada hijo individualmente y también en el Altar Familiar (culto familiar cotidiano).

Miguel Esteban, mi hijo de 13 años, ha leído la Biblia ya por seis ocasiones y a mediados de este año termina su séptima lectura. Marcos Miguel, el menor, de nueve años, ya la leyó una vez y va bien adelantado en la segunda lectura. Ellos siempre han visto a sus padres leyendo la Biblia. Y los hijos imitan todo lo que ven. – ¿Qué están viendo sus hijos en usted?

Los padres cristianos deben ejercer toda la diplomacia y la sabiduría que Dios puede darles para animar a los hijos a acercarse a esta decisión importante. Permita que la convicción del pecado tenga su efecto completo. No hay que perder esta oportunidad. ¡Gánese a sus hijos para Cristo! (Dt 11:19-20)

No espere hasta que su hijo esté envuelto en un accidente y lo lleven al hospital. No espere hasta que por un crimen lo lleven a la cárcel. Acuérdese del lamento amargo que David hizo por Absalón. Es un lamento largo que le consumirá el corazón (2 S 18:33).

El secreto es comenzar temprano

Los niños en su tierna edad, pueden tener una experiencia espiritual. Los padres deben tratar de que su hijo acepte a Cristo, haga una confesión pública, se bautice en agua, participe de la Cena del Señor con regularidad, y se haga miembro de la iglesia. Esto debe ser nuestro blanco y no se debe postergar hasta que sea un joven. Esto debe ser la meta de todo padre tan pronto que el hijo llegue a la edad de responsabilidad.

Lucas, un médico que conocía de ataques y posesión satánica nos cuenta en su evangelio de un padre desesperado que no podía seguir su trabajo viendo la manera en que el pecado estaba destrozando a su hijo. Él dijo al Hijo de Dios: “Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo” 
(Lc 9:37-43).

Este hombre pudo llevar a su hijo a casa en su juicio cabal, y no sin aprender la lección de ayunar, orar y creer por la libertad de su retoño.
¿Qué está haciendo usted padre por sus hijos? ¿Qué está haciendo usted madre en su propia casa? Recuerde que si se pierden los fundamentos, no hay nada que hacer. ¡Dios los asista en su labor de padres!

Por: Miguel Benavides


La fuerza para que los hijos caminen cerca del Señor son los padres

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La fuerza para que los hijos caminen cerca del Señor son los padres!

Un determinado estudio reveló que cuando la madre y el padre frecuentan regularmente las reuniones de la iglesia, un 72 por ciento de sus hijos permanecen firmes delante de Dios.

Si solo el padre frecuenta regularmente las reuniones, un 55 por ciento de los hijos permanecen fieles. Si apenas la madre frecuenta las reuniones, solamente un 15 por ciento de los hijos permanecen en la iglesia. Si ni la madre ni el padre frecuentan regularmente los servicios de la iglesia, solo un 6 por ciento permanecen. Las estadísticas hablan por sí mismas. El ejemplo de los padres es más importante que todos los esfuerzos de la Escuela Bíblica. (Warren Mueller)

¿Por dónde están caminando nuestros hijos? ¿Qué ellos han hecho? ¿Cuáles son sus propósitos? ¿Están ellos colocados en el altar del Señor, gozando de Su protección y Sus bendiciones?

Muchas veces nos angustiamos por el hecho de que nuestros hijos estén caminando lejos del Señor. A veces les vemos envueltos con malas compañías y vicios. Pedimos a Dios que les liberte, que les haga reencontrar el camino de la salvación, que les transforme completamente, que les devuelva la alegría de vivir. Y lo qué, más nos entristece, es saber que somos responsables, en gran parte, por la situación en que se encuentran.

Cuando los pudimos estar conduciendo para la iglesia, nos preocupábamos por otras prioridades.Cuando ellos pedían para que les llevásemos a la Escuela Bíblica, inventábamos una disculpa cualquiera para no ir. Cuando pedían para participar de alguna programación interesante, decíamos que aquello era tontería y que había cosas más interesante a hacer.

Fueron enfriando, desalentando, olvidando… Ellos crecieron y tomaron nuevos rumbos. Queremos llevarlos ahora al culto, pero ellos no quieren más.

Si nuestros hijos están yendo a las reuniones de la iglesia, no podemos dejar de acompañarlos. Es la cosa más importante de nuestra vida. Es nuestra mayor prioridad. Nosotros les daremos el testimonio, les ayudaremos a crecer en la fe y la fuerza que irán a adquirir en ese período les conducirá, para siempre, en la presencia del Señor de los señores, nuestro Salvador Jesucristo.

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” 
(Proverbios 22:6).


Que necesito para aprender a orar por mis hijos...

Padre Nuestro ~ Un Modelo de Oración


¿Qué se necesita para aprender a orar?
Tan solo basta dirigirnos a Dios de manera humilde, confiada, sincera y amorosa para ser escuchados. ¡Inténtalo!

Cuentan que un humilde zapatero tenía la costumbre de hacer siempre sus oraciones en la mañana, al mediodía y en la tarde. Se servía de un libro de plegarias porque no se sentía capaz de dirigirse al Creador con sus pobres palabras.

Un día, se sintió muy mal porque, estando de viaje, olvidó su libro. Nuestro buen zapatero le dijo entonces a Dios: "Perdóname, Dios mío, porque necesito orar y no sé cómo. Ahora bien, ya que Tú eres un Padre de amor, voy a recitar varias veces el alfabeto desde la A hasta la Z, y Tú que eres sabio y bueno, podrás juntar las letras y sabrás qué es lo que yo te quiero decir".

La historia dice que ese día Dios reunió a sus ángeles en el cielo, y les dijo conmovido, que esa era la más sincera y la más bella de las oraciones que le habían hecho en mucho tiempo. Una oración con las cualidades de la plegaria que hace milagros, cierra heridas, ilumina, fortalece y acerca los corazones, es decir, una plegaria humilde, confiada, sincera y amorosa.

¡Cuánta necesidad tenemos de estas oraciones! Todos debemos aprender a orar con el corazón, a alabar, a bendecir, a perdonar, a agradecer. Y, claro, a tener bien presente que la oración se ve en la acción, en los buenos frutos y en un compromiso por la justicia y por la paz. En efecto, actuar sin orar es desgastarse y orar sin actuar es engañarse.

Para aprender a orar no hace falta aprenderse o inventar complicadas fórmulas. Si comenzamos por meditar el Padre Nuestro y hacer un pequeño propósito, no sólo estaremos haciendo oración, sino que cada día daremos un paso más para vivir como verdaderos hijos de Dios:

- Di Padre. Si cada día te portas como hijo y tratas a los demás como hermanos.

- Di Nuestro. Si no te aíslas con tu egoísmo.

- Di que estás en los cielos. Cuando seas espiritual y no pienses sólo en lo material.

- Di santificado sea tu nombre. Si amas a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas tus fuerzas.

- Di venga a nosotros tu reino. Si de verdad Dios es tu rey y trabajas para que Él reine en todas partes.

- Di hágase tu voluntad. Si la aceptas y no quieres que sólo se haga la tuya.

- Di danos hoy nuestro pan. Si sabes compartir con los pobres y con los que sufren.

- Di perdona nuestras ofensas. Si quieres cambiar y perdonar de corazón.

- Di no nos dejes caer en tentación. Si de verdad estás decidido a alejarte del mal.

- Di líbranos del mal. Si tu compromiso es por el bien.

Por: Nelson Hernández Zaher


Como Orar por nuestros Hijos Pequeños

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1. SIN oración es difícil que su hijo(a) un día acepte a Cristo como su  salvador personal en sus primeros años de vida. (Mateo 19:14)
2. Ore para que su hijo(a) aprenda a conocer a Dios y tenga un profundo deseo de hacer Voluntad de Dios para su vida. (Salmos 119:27,30,34,35).
3. Ora para que tu hijo(a) escuche las historias de la Biblia que serán la base para él(ella) en las decisiones de su vida. (Eclesiastés 12:1, Salmos 71:17).
4.Ora para que tu hijo(a) tenga desarrollado un agudo sentido del bien y el mal y que él(ella) realmente aborrezcan el mal y se aferren a lo que es bueno. (Salmos 139:23-4).
5. Ora para que tu hijo(a) aumente en sabiduría (mental) y en estatura (físicamente) y en gracia para con Dios (espiritualmente) y los hombres (socialmente). (Lucas 2:52). esta oración abarca el desarrollo de su potencial.
6. Ora para que tu hijo(a) desarrolle un corazón agradecido y un actitud mentalenfocada en Dios. (Salmo 126:2-3, Romanos 8:31)
7. Ora para que Dios proteja a tu hijo(a) de Satanás y sus artimañas en todas las áreas de su vida. (Juan 17:55, Salmo 121)
8. Ora para que Dios destruya a los enemigos en su vida, ya sean debilidades,mentiras, el egoísmo, etc (Salmos 120:2; 140).
9. Ora para que Dios lo haga  exitoso en el trabajo que Dios tiene para él(ella).(Salmo 118:25, 139:9-10)
10. Ora para que él(ella) tenga un fuerte sentido de pertenencia a una familiaque sepa lo que es amar y habitar en unidad (Salmos 133, Colosenses 3:12-14).
11. Ora por él(ella) que aprenda a respetar a la autoridad. (Romanos 13:1, Efesios 6:1-4).
12. Ora para que él(ella) sea toda la vida un testimonio de la grandeza y amor de Cristo. (Filipenses 2:15-16 Tesalonicenses 5:2-3)

Fuente: Devocionales Cristianos


Sentencias sobre los hijos

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Existen palabras que nunca se olvidan, muchas de ellas marcan la vida de un ser humano, sea para bien o para mal. Es necesario reflexionar en esto, ya que una palabra puede llegar a tener mucho poder en la vida de nuestros hijos. En un minuto es posible destruir lo que tanto se ama.

“¿Acaso no puedes hacer nada bien?” O “¡Bien hecho, te felicito, lo vas a lograr!”
Unas pocas palabras pueden hacer la diferencia.

Muchas veces no se recuerda el valor de los obsequios, pero hay palabras que no se olvidan fácilmente, que se recuerdan toda la vida. Son palabras que van perfilando la identidad: Si eso significo para mi papá, eso soy.

Cuántas veces bajo los efectos del enojo, o el cansancio, lanzamos expresiones hirientes como: “¡No sabes hacer nada!” Estas palabras, para los adultos, no son más que expresiones de enojo o frustración, pero para el niño son un recuerdo perenne de la desaprobación de sus padres, de sentirse ridiculizado por aquellos a quines tanto ama. Muchas veces el adulto toma en poco la forma en que expresa el amor hacia un niño, porque le resulta difícil comunicar sus sentimientos, ignorando de esta manera, que las palabras pueden marcar la diferencia.

El enojo, la prisa, el cansancio, el rencor, la envidia y la ira hacen decir cosas sin sentido que lastiman a quienes amamos. Contrariamente, palabras como: lo siento y perdón pueden obrar maravillas en nuestras relaciones con los demás y en la forma en que ellos se valoran a sí mismos.

La autoestima es la percepción que tienen las personas sobre sí mismas. Dice del mucho o poco aprecio que se tienen. Si está conforme con su apariencia física, inteligencia, comportamiento, y habilidades. La autoestima la comienza a desarrollar el niño a muy temprana edad. Si papá y mamá hacen un buen trabajo, el niño crecerá con un gran amor propio y le será fácil aceptarse tal cual es. El pincel más hábil para forjar una buena o baja autoestima son las palabras.

Una palabra tiene la habilidad de calar profundo en las emociones, crea imágenes que refuerzan o lastiman el amor propio. Es importante ayudar a los hijos a ser capaces de percibir más allá de su aspecto físico o sus logros académicos. Propiciar que se conozcan a partir de sus atributos particulares, del valor intrínseco que como persona tienen y para eso es necesario cuidar cada palabra.

Decidamos tener palabras llenas de amor y respeto hacia los hijos, resaltando continuamente sus habilidades, con el fin de que logren una mejor aceptación de sus limitaciones. No involucremos a los hijos en los conflictos matrimoniales para que no salgan heridos. Nunca los descalifiquemos ni los humillemos. Jamás abusemos físicamente de ellos, ni impongamos nuestra voluntad arbitrariamente.

¿Como se mina el amor propio de un hijo?

Proporcionando un ambiente familiar lleno de pleitos, alcoholismo, gritos, malos ejemplos, etc.
Agrediendo física, verbal y psicológicamente al niño.
Negándoles tiempo para hablar con él o ella.
Haciendo promesas que no se cumplen.
Culpándolo de su comportamiento sin analizar las razones que lo llevaron a ello.
La forma de expresión, las palabras que se empleen y el tono de voz que se use determinará la percepción que el niño tenga del mensaje y valor que se otorgue como persona.

Los padres que favorecen la comunicación con su hijo/a:

Se muestran abiertos para que el hijo o hija exprese libremente pensamientos y sentimientos.
Controlan el enojo y la ira ante las faltas cometidas por el niño.
Utilizan correctamente el nombre de cada hijo evitando apelativos hirientes.
Garantizan que cada hijo será escuchado en el planteamiento de su defensa.
Analizan las razones que motivaron un comportamiento incorrecto, y buscan juntos la solución al problema.
Aseguran el diálogo permanente con sus hijos.
Expresan afecto a sus hijos, con abrazos, caricias y halagos sinceros.
Garantizan el respeto absoluto a la expresión de criterios.

Solo a través de una comunicación abierta y respetuosa es posible formar niños con un gran amor propio, y un sentimiento real de amor, aceptación y comprensión.

El significado de las palabras, el tono y la actitud con la que nos dirigimos a los niños, definirán en gran medida el valor que se otorguen ellos mismo. Es importante evaluar estos aspectos para determinar si estamos construyendo o deformando sus vidas.

Es necesario que se escuche a los jóvenes, en relación a sus recuerdos negativos y positivos. Estos son acontecimientos que han marcado sus vidas y permitirán revisar muchas actitudes:

Recuerdos negativos:

“Me gritan sin razón alguna. Dicen que mi opinión no es importante. Constantemente señalan mis debilidades y fallas”.
“Nunca me dicen te amo, ni me demuestran afecto. Nunca me dan las gracias cuando hago un favor”.
“Me regañan. No me consideran como una persona que siente, piensa y tiene criterio propio. Solo ven mis errores, no valoran mis logros”.
“Me ridiculizan delante de mis amigos y eso me duele mucho”.
“Me creen incapaz…Me dicen que soy un fracaso y ya he llegado a creerlo”. 

El lenguaje abusivo destruye, resta libertad a la hora de actuar, menoscaba el valor de la persona, hace aflorar la timidez y causa dolor. Es posible revertir el daño causado, tomando conciencia de las actitudes negativas, modificando las reacciones y pidiendo perdón.

Recuerdos positivos:

“Mis padres toman tiempo para escucharme, lo que me hace sentir seguro”.
“Me agrada cuando me permiten explicar mi punto de vista”.
“Cuando mis padres discuten, cuidan su tono de voz y eso me hace sentir respetado”.
“Saben admitir cuando se equivocan y suelen decir, lo siento”.
“Siento que mis padres me aman cuando se aman entre ellos”.
“Suelen decirme los rasgos buenos de mi carácter y de mi manera de ser”.
“Son amigos de mis amigos”.
“Me ayudan a pensar cuando debo tomar decisiones”.
“Me hablan abiertamente acerca de mi sexualidad y me han ayudado a establecer límites al respecto”.
“Mis padres han sido un buen ejemplo para mi”.
“Nunca se muestran como si fueran perfectos y saben identificarse con nosotros”.
“Nunca me comparan. Mis padres siempre dicen algo positivo de mi, aún en mi ausencia”.
“Mis padres dejaron de usar un sobrenombre que realmente me hería”.
“Me gusta cuando me dicen, “te amo”, me hace sentir seguro”.

Las palabras positivas producen aceptación, valor, desarrollan confianza, elevan la estima, forjan un carácter afable y marcan un destino prometedor.

El hogar en el que el padre y/o la madre han decidido desarrollar un lenguaje positivo tiene las siguientes características:

1. El ambiente del hogar es positivo, domina la palabra positiva y amorosa.

2. Cada miembro es valorado y aceptado por ser quien es. Impera el respeto por las características individuales.

3. El proceso de comunicación es saludable, abierto y directo.

4. Los niños y niñas son criados de tal manera que pueden madurar, sintiéndose aceptados, apreciados, amados, seguros y respetados.

5. Los/as miembros de la familia pueden reír, disfrutar, compartir esperanzas, sueños, temores e intereses unos con otros con gran aceptación.

Créditos: Escrito por SIXTO PORRAS
www.eldesafiodelamor.es.tl


¿Qué hacer ante una rabieta de tu hijo?

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En estos casos, la actitud de los padres es clave para que termine y no se repita con asiduidad. Son muchos los padres que han enfrentado la incómoda situación de una rabieta pública de sus hijos pequeños. Sin embargo, no siempre la reacción que éstos tengan es la correcta. La Asociación Española de Pediatría ha dado algunos consejos prácticos para tratar estos lances esporádicos de ira en los niños.

Primero imaginemos a unos padres en el súper acompañado de su hijo de tres años. Ellos hacen la compra mientras el niño camina a su lado observando los productos. Todo tranquilo hasta que el pequeño posa sus ojitos sobre un huevo de chocolate que tiene un juguetito dentro y pide que se lo compren. La madre niega con la cabeza: «De eso nada, que vas a comer en un rato». El niño insiste, la mujer aguanta el tirón.

Pero cuando el pequeño se da cuenta de que no va a conseguir lo que desea empiezan las voces, los pucheros y aquel pequeño angelito se transforma en una especie de minidemonio que no para de llorar y patalear contra el suelo al grito de: «¡Lo quiero, lo quiero, lo quiero!».

Si se ha visto reflejado en esta anécdota no desespere. Las rabietas son habituales en los niños de 1 a 3 años, edad en la que empiezan a tener deseos de autonomía que ven frustrados por las limitaciones que les imponen sus padres. También hay circunstancias que pueden facilitar su aparición como el sueño, el hambre o estar enfermo.

Lo importante es cómo los progenitores abordan estos berrinches. Si usted fuera la madre o el padre de un niño como el de la historia, ¿que haría? ¿Chillar, zarandearlo, castigarlo cuando lleguen a casa, cumplir sus deseos...? Ninguna de estas opciones es la correcta si queremos que el niño aprenda que este comportamiento no le lleva a ninguna parte.

La Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria (AEPap) aconseja a los padres mantener la calma y el control, aunque sea complicado. Gritar, regañar, zarandear o intentar razonar con el niño no va a solucionar nada. Tampoco se le puede conceder lo que pide o premiarle si deja de llorar porque de esta manera aprenderá que «montando el pollo» consigue lo que desea.

Cuando la rabieta comience puede ser efectivo intentar distraerle con otra actividad u objeto. Si esto no funciona, lo mejor es adoptar una actitud de indiferencia hacia el pequeño, sin enfados, promesas o amenazas. “El niño pretende llamar la atención y si se le hace caso, aunque no consiga aquello que motivó el berrinche, de algún modo habrá salido ganando y, sin querer, podemos reforzar ese comportamiento, o sea le 'enseñaremos' a tener más rabietas”, explica el pediatra Miguel Ángel Fernández-Cuesta Valcarce, miembro de la AEPap.

Otro punto importante es conseguir que el pequeño se tranquilice. Para ello, si está en casa, lo mejor es llevarle a la habitación durante unos minutos sin hablarle ni regañarle. Si el niño monta el «numerito» en un sitio público, acompáñelo a un sitio más tranquilo hasta que se relaje. Si se muestra violento, puede sujetarlo pero sin hablarle ni mirarle.

“Cuando se le haya pasado el enfado, no se le debe castigar ni gritar, sino darle seguridad y afecto, pero sin mimarle en exceso ni darle ningún tipo de premio, explicándole lo inadecuado de su comportamiento”, señala el doctor Fernández-Cuesta.

Por otra parte, si no queremos que el niño haga una escena hay que evitar las situaciones y circunstancias que puedan facilitarlas, como el hambre o el sueño. También es importante fijar unas normas y no cambiarlas en ningún caso, para que el pequeño conozca perfectamente donde están sus límites.

No sólo hay que hacerle caso cuando se porta mal. Los hijos buscan la atención de los padres y si solo le miran cuando hace cosas malas entenderá que esa es la única manera de que le dediquen más tiempo. Es importante que los padres también alaben las buenas conductas del pequeño.

Las rabietas suelen producirse porque el niño no es capaz de expresar sus sentimientos hablando. Hay que enseñarle a canalizar su frustración utilizando las palabras.

Los niños son unos perfectos imitadores. Si ven a sus padres gritar o discutir no dudarán en utilizar estas fórmulas cuando se enfaden. Debemos evitar comportarnos así delante de ellos. Y por último, si se va a cambiar de actividad es mejor hacérselo saber con tiempo para que vaya asimilándolo. Por ejemplo, si hay que ir a cenar y el niño está jugando, es mejor avisarle unos minutos antes para que vaya recogiendo.

Fuente: Sitio de Esperanza


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