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Escoge pues la vida!




A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas ...
Deuteronomio 30:19 

Muchas personas, a pesar de no creer en Dios (y algunas creyendo en ÉL...) se les oye recitar a solas, y en voz alta: Yo no escogí este tipo de vida que me tocó.!
Yo no escogí esta familia en que nací.! Yo no escogí este lugar en donde vivo.! Yo no escogí la mala condición económica que sufro.! Si pudiéramos formar un coro con todas las personas del mundo... seguramente se respondería a una sola voz:
¡Por supuesto que es así! ¡No tuviste oportunidad de escoger! No es ninguna novedad saber, que antes de nacer, no se pregunta a nadie: ¿En que país deseas nacer.? ¿Que familia te gusta mas? ¿Que condición económica y social prefieres.? Pero hubo alguien que sí pudo escoger "antes de nacer" como sería su vida.

Escogió nacer en uno de los lugares más humildes... un pesebre, antes que en un lugar de confort. Escogió crecer en una humilde ciudad (Nazaret de Galilea) muchas veces desestimada por la gente. Escogió "ser el hijo del carpintero" (Mateo 13:55) antes que el hijo de un príncipe adinerado de la época. Pero su mayor elección, fue "escoger morir en la cruz por nuestros pecados", entregándose por amor a ti y a mí. Romanos 4:24... á Jesús Señor nuestro, 25: El cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación..

Estimado amigo/a:
Hay cosas que tanto tu, como yo, no podemos escoger en la vida... porque ya vinieron así. Pero, en Cristo, tenemos una oportunidad de escoger: PODEMOS ESCOGER LA VERDADERA VIDA. Nacemos en pecado, y en la muerte espiritual. Podemos caminar en esta vida solos, lamentándonos "lo mal que nos va", para enfrentar una un día la muerte, desprovistos de toda esperanza. ¿Escogerás la tristeza, la amargura y la desesperanza? Desde luego que no.! En Cristo, escoges la oportunidad, de ser feliz, y de tener una nueva esperanza. Escoger a Cristo, es abandonar tu antigua vida, entregándole tus pecados. Escoger a Cristo es recibir de la salvación que él te ofrece, y gozar de un nuevo corazón limpio.

¿Que harás con tu vida.?
Escoge pues la vida, porque vivas...
(Deut 3:19) Escoge a Cristo... y vivirás.
Isaías 55:3 Inclinad vuestros oídos, y venid á mí; oid,
y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, ...

fuente: Tratados Evangélicos



La Persona que Ora




La práctica de orar a Dios no debe ser solamente con una lista de peticiones. La razón principal porque oramos debe ser tener comunión con Él a través del Señor Jesús. La práctica de la oración produce cambios en la vida de la persona que la hace.

El verdadero valor de una persona se ve cuando está de rodillas, sola, delante de Dios, y no cuando esté parada frente al prójimo. Estar en la presencia de Dios nos desnuda de toda pretensión humana. No hay nada encubierto ante los santos ojos de Él. Cualquier vestigio de hipocresía debe desaparecer en la presencia del Dios verdadero. La estatura moral del cristiano no se ve cuando se para frente a otros, sino cuando se presenta delante de su Señor. No se toma la medida del cristiano según lo que estimen los hombres, sino según lo que Dios ve. Y el corazón sincero acepta la evaluación de Él.

Orar es el privilegio de cada hijo e hija de Dios. La puerta a la presencia del Padre está siempre abierta. La invitación es “acerquémonos con confianza”. Pero esta misma franquicia produce un auto examen, ya que una condición para orar es que levantemos manos santas, “sin ira ni contienda” 1 Timoteo 2:8. Levantar manos santas es venir delante de Dios sin haber estado ocupado en actividades maliciosas. Y si las manos están sucias, la confesión del pecado tiene que ser previa a toda otra petición.

La Biblia indica el remedio: “La sangre de Jesucristo su Hijo, nos limpia de todo pecado”. En la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesucristo, hay limpieza para el pecado. Luego, con la libertad que nos concede el perdón, podemos orar con confianza. Además del deseo de ver nuestras oraciones contestadas, estará el efecto práctico de disfrutar de la comunión con Dios. El ejercicio de la oración nos hace estar consciente de nuestra verdadera condición delante de Él.
Quizás el efecto más importante de la oración sea el cambio que produce en la persona que ora, y no en las cosas por las cuales está orando.

Buscar el rostro del Padre en oración produce cambios en sus hijos como por ejemplo, más santidad. En el tiempo presente con la actividad incesante que un mundo afiebrado impone sobre nosotros, debemos retirarnos a orar. Aprendamos del ejemplo del Señor Jesús; cuando “su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle,…
El se apartaba a lugares desiertos, y oraba” Lucas 5:15,16. 

Al seguir el ejemplo de nuestro Señor, la calidad de nuestra vida mejorará y otros serán bendecidos por los cambios producidos.

Por: Pdvida.com




Por favor, No Rehúses la Entrega !



Por tanto, si tu mano ó tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo y échalo de ti: mejor te es entrar cojo ó manco en la vida, que teniendo dos manos ó dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego. 
Mateo 18:8-9

Estas palabras del Señor Jesucristo son una advertencia para aquellas personas que no han tomado nunca en su vida la decisión de "entregar sus pecados" y pedir perdón para salvación. Algunos no quieren acercarse a las cosas de Dios, porque "intuyen" que esto les demandará una entrega. Y es así que se mantienen "distantes" de las cosas espirituales, para no perder su "libertad a pecar".
Hay muchos pecados que esclavizan al hombre, y lo mantienen cautivos con sus gruesas cadenas. El pecado se ha instalado dentro y es parte natural de nosotros como puede ser cualquier miembro de nuestro cuerpo: ya sea un pie, una mano o un ojo.
¡Quién no temería que algunos de sus miembros le fueran amputados!. ¡Que dolor provoca la pérdida de una extremidad o un ojo.! ...de igual forma la entrega de pecados!¿La entrega de pecados causa dolor. ? Es evidente que sí! ¿Pero que es mejor entregar nuestros pecados y salvarnos... o rehusarlos e ir al infierno.? ¿ Que es mejor... sufrir el "dolor temporal" de la entrega... o el "dolor eterno" por haber amado al pecado.?  
Una persona con gangrena en uno de sus miembros, no puede vivir su vida en esas condiciones, porque la muerte avanza a cada minuto que pasa. Así que la cuestión se debe resolver en cuestión de horas, por mas dolorosa que sea la experiencia, la amputación se hace necesaria... porque si no, la vida de la persona está en peligro. Por eso... no nos engañemos. Si queremos ser cristianos, la entrega y arrepentimiento de nuestros pecados es ineludible.

Estimado amigo/a:
¿Te Cuesta dejar un vicio, una adicción, la vida mundana o el placer.?
Dios sabe que no puedes vencer en tus fuerzas estas cosas, porque eres débil, por eso te ayuda en la entrega:

Filipenses 2:13
Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Dios pone "buena voluntad" y te ayuda a vencer tus pecados... pero solo si vienes a EL para dárselos. El "querer y el hacer" vienen de Dios, clama a El para que ponga en ti "el querer... abandonar tus pecados" y que se cumpla en tu vida " el hacer... que es una entrega completa de arrepentimiento"... y obtendrás su perdón y vida eterna.

¡Su Hijo Jesucristo no rehusó que sus miembros, manos y pies, sean crucificados.!
¡El no rehusó que su cuerpo sea entregado a muerte por amor a ti.!
¿Y tu... rehusarás tu entrega.? ¿Seguirás abrazado a tus pecados.?
¿...O quieres ser de Cristo? La entrega no puede faltar!

Gálatas 5:24  Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias.




Establece a Cristo como el Centro de tu Hogar




1.- Dios te Ama
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigenito,para que todo aquel que en el cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Juan 3: 16- 17


2.- El Pecado te separa de Dios
Como está escrito: No hay justo, ni uno.
Romanos 3: 23


3.- Jesucristo murió y Resucitó por ti
Que Cristo murió por nuestros pecadaos, conforme a las escrituras; y fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las escrituras.
1 Corintios15: 3- 4


4.- La Desición es tuya
Si confesares con tu boca que Jesucristo es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le levantó d elos muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confieza para salvación.
Romanos 10: 9- 10


5.- Recibe a Cristo como salvador y Señor
Dios está esperando que tomes la desición más importante de tu vida, Jesucristo te invita diciendo..Yo soy la puerta; el que por mi entrare, será salvo.
Juan 1 ; 12

Así quedará establecido Cristo en tu hogar!!



Acuda primero a Dios




No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí (Juan 14:1).

Es la expresión de Jesús lo que nos asombra. Nunca hemos vis­to su rostro en esta forma.
Jesús sonriente, sí.
Jesús llorando, claro.
Jesús severo, aun eso.
Pero, ¿Jesús angustiado? ¿Con las mejillas surcadas de lágri­mas? ¿Con el rostro bañado en sudor? ¿Con gotas de sangre corriendo por su barbilla? Usted recuerda esa noche.
Jesús «se arrodilló y empezó a orar: “Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya… y su sudor era como gotas de san­gre que caían a tierra” (Lc.22:41-44).
Jesús estaba más que ansioso; tenía miedo. Es notable que Jesús sintiera tal temor. Pero qué bondad la suya al contárnos­lo. Nosotros tendemos a hacer lo contrario. Disfrazamos nues­tros miedos. Los ocultamos. Ponemos las manos sudorosas en los bolsillos, la náusea y la boca seca las mantenemos en secre­to. Jesús no lo hizo así. No vemos una máscara de fortaleza. Escuchamos una petición de fortaleza.

«Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo». El primero en oír este temor es su Padre. Pudiera haber acudi­do a su madre. Podría haber confiado en sus discípulos. Podría haber convocado una reunión de oración. Todo podría ser apropiado, pero ninguna otra cosa era su prioridad.
¿Cómo soportó Jesús el terror de la crucifixión? Primero fue al Padre con sus temores. Fue ejemplo de las palabras del salmo 56:3: «Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza».

Haga lo mismo con sus temores. No eluda los huertos de Getsemaní de la vida. Entre en ellos. Pero no entre solo. Mien­tras esté allí, sea honesto. Se permite golpear el suelo. Se per­miten las lágrimas. Y si su sudor se convierte en sangre, no será usted el primero. Haga lo que Jesús hizo: abra su corazón.
Extracto del libro “3:16 Los Números de la Esperanza”

Por Max Lucado



El Salvara a la Gente de sus Pecados




“El salvará a la gente de sus pecados” Mateo 1:21

A Muchas personas, si se les pregunta si ellos comprenden la salvación, contestarán,” Sí, he sido rescatado del infierno para ir al cielo”. Es verdad tal declaración, pero en realidad es el resultado de salvación, pero no es ni la décima parte de lo qué contiene en ese beneficio, de la salvación.

Es cierto, nuestro Señor Jesucristo redime toda la gente de su juicio por venir, Él salva los de la condenación que sus pecados ha traído sobre ellos; pero Su triunfo completo es mucho más que esto. Él salva Su gente de sus pecados. ” Oh! el rescate dulce de nuestros peores enemigos. Donde Cristo hace su trabajo de salvación Él lanza a satán desde su trono, y no lo dejará dominar más. Hoy me gozo en esta verdad.

Hoy reflexionaré en el hecho de que ningún hombre es un verdadero Cristiano si el pecado reina en su cuerpo mortal. El pecado estará en nosotros – - nunca se expulsará totalmente hasta que el espíritu entre en gloria; pero nunca tendrá dominio. Habrá un desespero del pecado por el dominio – una lucha contra la ley nueva y el espíritu nuevo que Dios ha dado pero el pecado no conseguirá nunca ser la mano superior o ser monarca absoluto de mi naturaleza.

Cristo es Dueño mi corazón, y el pecado debe mortificarse ante este hecho. El León de la tribu de Judah predominará, y el dragón se lanzará fuera.

Si hoy mi vida es profana mi corazón está sin cambiar, y si mi corazón está sin cambiar entonces soy una persona que aún no he sido salvado de mis pecados. Si el Salvador no me ha santificado, ni me ha renovado, ni me ha dado un rechazo hacia el pecado y un amor hacia la santidad, entonces todavía Él no me ha salvado. La gracia que no hace un hombre mejor que los otros es una falsificación inservible. Cristo salva su gente, no en sus pecados, pero de ellos. “Sin la santidad ninguno hombre verá el Señor.”

“Señor, Gracias por que me has salvado de mis pecados y en tu salvación está implícita el cambio de vida y la renovación de mi corazón. Hoy, quiero recordar este hecho tan importante, porque en la salvación está contenida la victoria sobre el pecado y por ello hoy, el pecado no se enseñoreará más de mi. Hoy confieso que tu eres mi Rey y mi Señor. Amén.

Dr. Serafín Contreras Galeano




El justo por la fe vivira




No moriré. Puedo confiar en mi Dios y esta fe me conservará la vida. Quisiera ser de aquellos cuya vida puede ser contada entre los justos; mas aún cuando así fuera, no desearía vivir de mi propia justicia; preferiría fundamentarme en la obra del Señor Jesús y vivir únicamente por la fe en Él.

Aunque entregara mi cuerpo para ser quemado por mi Jesús, con todo desconfiaría de mi propio valor y de mi felicidad; al contrario, seguiría viviendo por fe. Si hubiera mártir de morir, El nombre de mi Salvador Tan sólo invocaría fiel, Perdón pidiendo por su amor.

Vivir por fe es mucho más seguro e infinitamente más feliz que vivir de sentimientos o de las obras. El sarmiento adherido a la vid tiene una vida más abundante de la que podría tener separado del tronco, en el caso de que esto fuera posible.

Vivir en comunión con Cristo y sacar de Él nuestra fortaleza es lo más agradable y sagrado. Y si aun los hombres más justos sólo así pueden vivir, con cuánta mayor razón deberé vivir yo que soy un pobre pecador. Señor, creo.
En ti confío enteramente. ¿Qué más puedo hacer? Confiar en ti es mi vida; así lo experimento y en este propósito me mantendré hasta el fin de mi vida.

Hoy se que gracias a la fe que Dios me ha dado es que puedo vivir. No hay nada que me sostenga más que la confianza en el Dios creador del universo.

Señor, Gracias por darme la fe. La misma fe que me puede salvar y me puede sostener para el resto del camino. Me rindo ante ti y solo en ti espero. Amén.

Charles Spurgeon.



Agárrate de la cuerda




Misericordioso y clemente es el Señor. Salmo 103:8 ... El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13

¡AGÁRRATE A LA CUERDA!

Todo empezó con un paseo por el puerto pesquero. De repente el pequeño Francisco resbaló por la piedra mojada del muelle y cayó a las oscuras aguas. El niño aún no sabía nadar, así que no dejaba de moverse en todos los sentidos: se hundía, salía a la superficie y volvía a hundirse... Un pescador, quien desde su barco amarrado al muelle vio lo que estaba sucediendo, tomó rápidamente una cuerda y la lanzó hacia Francisco. «¡Francisco, agárrate a la cuerda y déjate llevar!», gritaron sus angustiados padres. El niño, ya sin fuerzas, tomó la cuerda. Entonces una mano firme lo sacó del agua. ¡Ahora estaba a salvo!

La misericordia divina se parece a una cuerda tendida a nuestra miseria. Quizás usted tenga la impresión de estar ahogándose; está luchando solo para salir de las garras del alcohol, de la droga o de un vicio. Mientras la cabeza salga del agua parece que sus esfuerzos valen la pena, pero en cuanto vuelve la recaída, usted se hunde. Necesita ayuda, y esa ayuda existe. Dios se la ofrece. Tómela, así como Francisco echó mano de la cuerda. Nadie puede hacerlo en su lugar. Dios lo ama tal como es, y espera que le pida auxilio. Háblele de su miseria, pídale perdón por lo que lo esclaviza y de lo que le gustaría ser liberado. Ponga en sus manos toda su vida. Dios le dará a conocer a Jesucristo, su Hijo, un Salvador maravilloso, un libertador. ¡Vaya a él sin tardar!

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
Enviado por Nilda



Dios se ha revelado...




Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:9

DIOS SE HA REVELADO
“¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?” (Job 11:7). ¿Se nos ocurriría descubrir a Dios por nosotros mismos? Él está infinitamente más allá de todos nuestros pensamientos. Todas las representaciones que los hombres se han hecho de Dios son insuficientes y ocultan lo que es real. Entonces, ¿Cómo conocerlo?

–Dios se revela por medio de la Creación: “Los cielos cuentan la gloria de Dios” (Salmo 19:1). Al considerar la infinidad del cielo y las maravillas de la naturaleza somos conducidos a exaltar a nuestro Creador, y a orar.

–Dios habló aun de forma más cercana por medio de los profetas, y de manera definitiva por medio de su Hijo Jesucristo. Jesús revela a Dios a través de sus palabras. “Todos... estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca” (Lucas 4:22). “Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad” (Marcos 1:22).

–Jesús también nos muestra a Dios por medio de sus milagros, que testifican que él es el enviado de Dios, el Mesías prometido.

–Jesús revela a Dios por medio de su muerte. La vida de Jesús no podía salvarnos de nuestra perdición eterna. Era necesario que diese su vida para quitar todas las barreras que nos separaban de Dios. “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros” (1 Juan 3:16).

–Por último, Dios se reveló resucitando a Jesús de entre los muertos (Hechos 2:32).

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
Enviado por Nilda




Quita la piedra




“DIJO JESÚS: QUITAD LA PIEDRA...” (Juan 11:39)

La tumba de Lázaro estaba sellada con una gran piedra. Y antes de resucitarlo de los muertos, Jesús pidió a los que lo acompañaban: “...Quitad la piedra...” Aquí podemos aprender algo. Dios va a restaurar lo que has perdido, cuando estés dispuesto a quitar los obstáculos que se interponen en el camino. ¿Qué había detrás de la piedra de Lázaro? ¡Un cadáver que hedía! Escribe Juan: “...Si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios” (1 Juan 3:21). La confianza para acercarse a Dios proviene de saber que se ha tratado con las cosas que nos separan de Él; pero eso demanda coraje. Sin embargo, nunca experimentarás un nuevo vivir hasta que no estés dispuesto a hacerlo. Dios te puede devolver lo que te ha robado la vida y restaurarte lo que has perdido. Pero únicamente si te decides a afrontar la verdad.

El rey David tenía dos cosas que “olían muy mal”: adulterio y asesinato. A lo mejor tus problemas no nos tan graves, pero para que Dios responda a tus oraciones, tienes que reconocer tus debilidades. Posteriormente, un David mucho más contrito y consagrado, escribió: “Si en mi corazón hubiera yo mirado a la maldad, el Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica”(Salmo 66:18-19). Cuando se aconseja a un adicto, el problema no es tanto su adición, sino lo que trata de esconder con ella. Es posible que en tu caso se necesiten meses, o aún años de terapia; pero los cambios únicamente se van a dar cuando te dispongas a “quitar la piedra” y dejar que Dios trate con lo que hay adentro.

DevocionalDiario.org"
Mary Lucelly



Mi amparo y fortaleza



Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar". Salmos 46:1 y 2

Qué fácil es tener confianza cuando las circunstancias son favorables; mas qué distinto se torna cuando nuestros cimientos es sacudido.
A Dios gracias, nunca tuve la experiencia de estar en medio de un terremoto, pero sí he oído a personas muy allegadas explicar esta experiencia; debe ser muy difícil confiar en el suelo firme en el cual nos hemos apoyado tantas veces, cuando de pronto se comienza a mover. Dios siempre ha sido la roca firme, en quien nos podemos apoyar y poner toda nuestra confianza. Pero muchas veces hay luchas y dificultades que nos hacen perder la confianza; cuando las nubes se acumulan y las tormentas del conflicto surgen y nos llenan de temor, ese es precisamente el momento de poner nuestra confianza en Dios, para encontrar fortaleza en la presencia del amor de Dios que nos da seguridad; ese es el momento de superar la lucha y el temor dondequiera que nos encontremos y empezar a confiar en la presencia del Señor.

En realidad, las inquietudes de este mundo pueden golpear nuestra puerta tratando de distraer nuestra atención, y si se lo permitimos, desviará nuestra mira del refugio glorioso que podemos encontrar en Dios. Pero, si en Él ponemos la mirada, como dice el autor en hebreos, esto nos llenará de paz mental y no sólo podremos disfrutar de muchas bendiciones en el presente, sino que además esa actitud abrirá el camino para atraer otras, que son nuevas y abundantes.

También, cuando ponemos nuestra mirada en el Señor y confiamos en Él, ese hábito indeseable y la tendencia constante de todo ser humano que es creer en la escasez o limitación, creer que algo malo nos va a suceder, creer que no hay amor que nos cubra, creer que la enfermedad llegará, todo eso trata de mantenernos en servidumbre, pero poniendo nuestra confianza en Dios, nos refugiamos en Él y encontramos no sólo la libertad sino la fortaleza para vivir vigorosos y felices.

Enviado por Andrea Ramírez




Que es mejor reir o llorar




La risa del necio es como el estrépito de los espinos debajo de la olla. Y también esto es vanidad. Eclesiastés 7:6 ... Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos. Salmo 119:162

QUÉ ES MEJOR, ¿REIR O LLORAR?

La risa es una expresión de felicidad más o menos ruidosa, es decir, traduce la alegría de vivir y el buen humor. ¿No queda impresionado al constatar la gran competencia que hay entre la radio, la televisión y el mundo del espectáculo en la creación minuciosa de bromas, escenas cómicas y emisiones cada vez más «graciosas», pero a menudo malsanas? Existe un gran número de cómicos, y muchos idolatran a sus estrellas preferidas.
Para nosotros, creyentes, existe el peligro de dejarse seducir por cosas que parecen triviales, o incluso agradables, pero que en realidad llenan un vacío espiritual con una felicidad artificial. ¡Qué pérdida de tiempo! ¡Cómo se insensibiliza nuestra conciencia! Prestemos atención a las advertencias de la Biblia: “¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis” (Lucas 6:25). No, la vida no es sólo diversión. No está prohibido reír, por supuesto, pero no nos dejemos anestesiar por el espíritu de despreocupación y ligereza que reina en nuestra época. El sabio Salomón dijo: “Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja” (Proverbios 14:13).

Sepamos alegrarnos en el Señor Jesús, en la lectura de la Biblia, en la oración, en la alabanza y cada vez que descubramos manifestaciones de su bondad en nuestra vida cotidiana. Entonces podremos decir a Dios: “Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto” (Salmo 4:7).

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
Enviado por Nilda



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