Yo soy el regalo..!




YO SOY EL REGALO que se da continua y abundantemente sin ningún tipo de restricciones. El amor incondicional es un concepto radical que aun mis seguidores más devotos no logran entender a cabalidad. Absolutamente nada, ni en el cielo ni en la tierra puede hacer que deje de amarte. Quizás te sientas más amado cuando estás desempeñándote según tus expectativas. Pero mi amor por ti es perfecto; por lo tanto, no está sujeto a variación. Lo que puede variar es tu percepción de mi amorosa Presencia.

Cuando estás insatisfecho con tu conducta tiendes a sentirte indigno de mi amor. Es posible que inconscientemente te castigues alejándote de mí y atribuyendo la distancia entre nosotros a mi disgusto. En lugar de regresar a mí y recibir mi amor, tratas de ganarte mi aprobación mediante grandes esfuerzos. Al mismo tiempo, yo estoy deseando mantenerte en mis brazos eternos para envolverte en mi amor. Cuando te sientas indigno o no amado, ven a mí. Luego pídeme que te reciba con mi amor perfecto.

Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
—1 Juan 4.15–18

El Dios sempiterno es tu refugio; por siempre te sostiene entre sus brazos. Expulsará de tu presencia al enemigo y te ordenará que lo destruyas.
—Deuteronomio 33.27 (NVI)

Pero yo confío en tu amor inagotable; me alegraré porque me has rescatado.
—Salmo 13.5 (NTV)



Mientras esperas...




MIENTRAS ESPERAS atentamente en mi Presencia, el resplandor de mi gloria brilla sobre ti. Este conocimiento radiante trasciende todo entendimiento y transforma cada fibra de tu ser renovando tu mente, purificando tu corazón, fortaleciendo tu cuerpo. Sé sensible completamente a mi Presencia. Sobrecógete ante mi ser glorioso.

Trata de imaginarte lo que renuncié cuando vine a la tierra como un bebé. Hice a un lado mi gloria para poder identificarme con la humanidad. Acepté las limitaciones de la infancia bajo las condiciones más aterradoras: un establo inmundo. Aquella fue para mí una noche oscura aun cuando ángeles iluminaron el cielo proclamando «¡Gloria!» a unos asombrados pastores.

Cuando te sientes en silencio conmigo, el proceso por el que pasé se revertirá en tu experiencia. Al identificarte conmigo las perspectivas del cielo se abrirán ante ti, permitiéndote vislumbrar mi gloria. Me hice pobre para que mediante mi pobreza, tú te hicieras rico. ¡Canta aleluyas a mi nombre santo!

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
—2 Corintios 4.6

Quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.
—Filipenses 2.6–7 (NVI)

De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud -los ejércitos celestiales- que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en el cielo más alto y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace».
—Lucas 2.13–14 (NTV)

Ustedes ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo; aunque era rico, se hizo pobre por amor a ustedes, para que mediante su pobreza se enriquecieran ustedes.
—2 Corintios 8.9 (NBD)



El Poder de la Actitud



Lucas era el tipo de persona que te encantaría odiar. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.

Era un gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Lucas era por su actitud. Él era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Lucas estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.

Ver este estilo realmente me causo curiosidad, así que un día fui a buscar a Lucas y le pregunte: “No lo entiendo… no es posible ser una persona positiva todo el tiempo, ¿cómo lo haces?” Lucas respondió: “Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo, Lucas, tienes dos opciones hoy: Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de malhumor. Escojo estar de buen humor”. “Cada vez que sucede algo malo puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello”. “Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo enseñarle el lado positivo de la vida”. “Si claro pero no es tan fácil (proteste)”. “Si lo es”, dijo Lucas. “Todo en La vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges como reaccionas a cada situación, tú eliges como la gente afectará tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o mal humor”.

En resumen: “TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA”.
Reflexioné en lo que Lucas me dijo. Poco tiempo después, deje la Industria de restaurantes para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Lucas cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella.

Varios años más tarde, me entere que Lucas hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante: Dejo la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por 3 ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbalo de la perilla de combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Lucas fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de 18 horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Lucas fue dado de alta aun con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Lucas seis meses después del accidente y cuando le pregunte como estaba, me respondió: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”. Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contesto: “Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenía 2 opciones. Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir”. “¿No, sentiste miedo?”, le pregunté. Lucas continuo – “Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones de las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asuste… podía leer en sus ojos: es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión.”

“¿Qué hiciste?”, pregunté. “Bueno… uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grite: “Sí, a las balas”. Mientras reían les dije: “Estoy escogiendo vivir… opérenme como si estuviera vivo, no muerto”.

Lucas vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendí que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La ACTITUD, al final, es TODO.
Recuerda: “Solo se frustran aquellos que dejan de ver la parte positiva de sus resultados”.



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