Te mostrare mi bondad



Mostraré mi maravillosa bondad a quienes ponen su confianza en mí. Te guardaré como a la niña de mis ojos y te ocultaré bajo la sombra de mis alas. Te satisfaré con la abundancia de mi casa y te daré de deber de mi río de delicias. En mí está la fuente de vida, y en mi luz está la luz para tu sendero. No retiraré mi amor de ti, ni traicionaré nunca mi fidelidad. Perdonaré todas tus iniquidades y sanaré todas tus dolencias. Redimiré tu vida de la destrucción y te coronaré de bondad y misericordia. Yo soy bueno y misericordioso, lento para la ira y abundante en misericordia. Te avivaré según mi bondad.

Salmos 17:7; 89:33; 103:4, 8

DECLARACIÓN EN ORACIÓN

Padre, oye mi voz según tu bondad. Avísame según tu justicia. Defiende mi causa y redímeme; avívame según tu Palabra. Grandes son tus misericordias, oh Señor; avívame según tu bondad. La totalidad de tu Palabra es verdad, y cada uno de tus rectos juicios permanece para siempre. Me regocijo en tu Palabra como alguien que encuentra un gran tesoro.

Seré una fuente de vida para ti



Yo soy la fuente de vida, y te dejaré que bebas gratuitamente del río de mis delicias. Mi fidelidad a ti llega hasta los cielos, y mi justicia es como las montañas. Por tanto, pon tu confianza bajo la sombra de mis alas, y yo te satisfaré abundantemente con la plenitud de mi casa. Mis palabras serán vida para tu alma y gracia para tu vida. Sigue mi instrucción y busca mi sabiduría, porque en ellas encontrarás vida y obtendrás mi favor. Te mostraré el sendero de la vida, y tú habitarás en mi presencia en plenitud de gozo. A mi diestra encontrarás delicias para siempre.

Salmos 36:5-9; 16:11

DECLARACIÓN EN ORACIÓN

Señor, tú eres mi fuente de vida, y tu sabiduría será como árbol de vida para mí. Tus palabras son vida para mi alma y gracia para mi cuerpo. Seguiré tu instrucción, porque es mi vida. Buscaré tu sabiduría, porque en ella encontraré vida y obtendré tu favor. Te alabaré por tu bondad y tus maravillosas obras hacia mí.

Cumplire mi promesa de bondad



Porque me agradé de mi siervo Moisés y le conocía por su nombre, hice que mi bondad pasara delante de él, asegurándole que yo soy compasivo y misericordioso, lento para la ira y abundante en amor y fidelidad, que mantiene el amor hacia miles, y perdona la maldad, la rebelión y el pecado. Al igual que cumplí mi promesa de bondad a Moisés, así también cumpliré mi promesa de bondad a ti. Grande en presencia de los hombres es la bondad que yo he amontonado para quienes me temen y confían en mí. Te guardaré secretamente en una casa de la contención de muchas lenguas. Te guardaré por tu fidelidad. Por tanto, aliéntate, y fortaleceré tu corazón porque has puesto tu esperanza en mí.

Éxodo 34:6-7; Salmos 31:19-20; 23-24

DECLARACIÓN EN ORACIÓN

Padre, has salido a mi encuentro con las bendiciones de tu bondad y has puesto una corona de justicia en mi cabeza. Te pedí vida, y me la diste, largura de días para siempre. Has puesto sobre mí honor y majestad, y me has hecho alegrarme en tu presencia. Que la bondad y la misericordia me sigan todos los días de mi vida, porque tú eres mi pastor y nada me faltará.

Habitaras en mi casa para siempre


Los pasos del hombre bueno son ordenados por mí, y me deleito en su camino. Apártate del mal, y haz el bien para que habites conmigo para siempre. Porque yo soy un Dios que ama la justicia y no abandono a mis hijos. Ellos son guardados para siempre. Mis justos heredarán mi tierra y habitarán en ella para siempre. No se turbe tu corazón, porque en la casa de mi Padre hay muchas mansiones. Prepararé un lugar para ti y volveré otra vez y te recibiré a mí mismo, para que donde yo estoy, allí también estés. No se turbe tu corazón ni tenga miedo, porque me has oído decir que me voy, pero volveré a ti. La bondad y la misericordia te seguirán todos los días de tu vida, y habitarás en mi casa para siempre.

Salmos 37:23-24; Juan 14:27-28; Salmos 23:6

DECLARACIÓN EN ORACIÓN 

Señor, bendíceme a medida que habito en tu casa y continúo alabándote. Confío en ti, y mi esperanza está en ti. Prepara un lugar en tu presencia donde yo pueda habitar para siempre. No seré turbado ni tendré miedo, porque sé que tú regresarás a buscarme y me llevarás contigo para vivir para siempre en tu hogar eterno..

Pon tu esperanza en mi



Confía en mí en todos tus caminos, porque tu esperanza está solamente en mí. Dame tu amor, porque yo guardaré a los fieles. Sé valiente y fortalece tu corazón. Mis ojos están sobre quienes me temen y esperan en mi misericordia. Yo libraré tu alma de la muerte y te mantendré vivo en la angustia. Espera en mí, porque yo soy tu ayuda y tu escudo. Regocíjate en mí y confía en mi nombre, porque yo recompensaré tu esperanza. Espera en mí como quienes esperan la mañana, porque en mí encontrarás misericordia y abundante redención para todas tus iniquidades. Regocíjate en la esperanza de mi gloria, sabiendo que la tribulación produce perseverancia, y la perseverancia carácter, y el carácter esperanza. La esperanza no te defraudará, porque yo he derramado en tu corazón el Espíritu Santo.

Salmos 31:23-24; 33:18-22; 130:6-8


DECLARACIÓN EN ORACIÓN

Bendíceme, Señor. Confío en ti, y mi esperanza está en ti. Seré ferviente en espíritu mientras te sirvo solamente a ti. Me regocijaré en la esperanza, seré paciente en la tribulación y me mantendré firme en oración. Que tu esperanza me llene de todo gozo y paz en el creer, para que pueda abundar en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Tu obediencia activa tu fe



HIJO MÍO, el modo en que yo sabré que me amas es por tu amor a mí y tu obediencia a mis mandamientos. Mis mandamientos no son gravosos, porque mediante tu obediencia vencerás al mundo. Tu fe es la que vence al mundo. ¿Qué bien hará tu fe si no va acompañada por tus obras? Sin obras, la fe está muerta. Tu obediencia me demuestra que confías en mí y crees que yo sé lo que es mejor para ti y que estás honrando tu compromiso a seguirme. Si quieres recibir mis bendiciones, debes demostrar que yo soy el Señor de tu vida. Tu obediencia en el terreno de pruebas hará eso. Encomiéndame todos tus planes, ámame guardando mi Palabra, no peques contra mí, y yo derramaré mis bendiciones sobre ti.

1 Juan 5:2-3; Santiago 2:17; Lucas 10:27



DECLARACION EN ORACION

PADRE, estoy dispuesto y soy obediente a tu voluntad. Me presento para obedecerte, Señor; por tanto, soy esclavo de la obediencia que conduce a la justicia. Te doy gracias porque me has hecho justo mediante tu obediencia. No obedeceré la injusticia; obedeceré tu verdad. Recibiré tu bendición porque obedezco tus mandamientos.

Mi hijo es movido a compasión



Cuando mi Hijo caminó entre las gentes de la tierra y vio su necesidad, fue movido a compasión por ellos. Yo me intereso profundamente cuando mis hijos sufren. Yo soy un Dios lleno de compasión, y seré misericordioso con mi pueblo. Soy bueno con todos mis hijos, y mis misericordias están sobre ti. Te devolveré la salud y te sanaré de todas tus heridas. Yo envié a mi Hijo y le ungí para predicar las buenas nuevas del evangelio a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón, a predicar liberación a los cautivos y vista a los ciegos, y a poner en libertad a los heridos. Quienes están sanos no tienen necesidad de médico, pero para quienes están enfermos yo he venido para que puedan tener vida, y vida abundante.

Salmos 145:8-9; Jeremías 30:18; Lucas 4:18; Mateo 9:12


DECLARACIÓN EN ORACIÓN

Jesús, gracias por interesarte tan profundamente por las cosas que pueden suceder a tu pueblo. Gracias por hacer posible para mí que viva la vida abundante que tú prometiste. Gracias por sanarme por tus llagas. Gracias por abrir el camino para que toda enfermedad, dolencia, disfunción y mal sean sanados y que yo sea sano.

Disfruta de lujo



DISFRUTA DEL LUJO de ser comprendido plenamente y amado incondicionalmente. Procura verte como te veo yo: radiante en mi justicia, lavado por mi sangre. Yo te veo como te tenía en mente cuando te creé y como serás eternamente cuando el cielo llegue a ser tu hogar. Es mi vida en ti lo que te está cambiando de gloria en gloria. ¡Regocíjate en este milagro misterioso! Agradéceme continuamente por el don maravilloso de mi Espíritu en ti.

Trata de depender de la ayuda del Espíritu mientras vas viviendo este día de tu vida. De tanto en tanto detente brevemente para consultar al Santo que vive en ti. Él no te va a forzar a que lo hagas pero sí te va a guiar al concederle espacio en tu vida. Disfruta esta asombrosa forma de colaboración con mi Espíritu.

Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.
—Salmo 34.5

Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.
—2 Corintios 5.21 (NVI)

Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.
—2 Corintios 3.18 (NTV)

Puesto que vivimos por el poder del Espíritu, sigamos la dirección del Espiritu.
—Gálatas 5.25 (NBD)
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