Dios te bendiga hoy, manana y siempre!


Dios tiene cuidado de ti



He pasado por el valle de la oscuridad...

He pasado tantas veces por el valle de la oscuridad, y te puedo decir: ..que es difícil estar allí!
y que tengo cicatrices que cuentan, ...tantas historias ...que me están haciendo crecer!
...y a pesar de TODO!!!

Aun estoy aquí, haciendo de Su fuerza mi fuerza y poniendo toda confianza en EN AQUEL QUE ME LLAMO Y QUE UN DÍA SU RESPALDO ME PROMETIÓ!





Para vivir en mi presencia...



PARA VIVIR en mi Presencia en forma congruente, debes sacar a la luz y de tu vida tus tendencias a la rebeldía. Cuando algo interfiere con tus planes o deseos tu tendencia es resentir tal interferencia. Tratas de estar consciente de cada resentimiento por muy insignificante que pareciera ser. No amontones esos sentimientos desagradables; en lugar de eso, deja que salgan a la superficie donde puedes enfrentarlos. Pídele a mi Espíritu que aumente tu conciencia de la presencia de esos resentimientos. Tráelos valientemente a la luz de mi Presencia para que yo pueda librarte de ellos.

La solución concluyente a las tendencias de rebeldía es la sumisión a mi autoridad sobre ti. Intelectualmente te regocijas en mi soberanía sin la cual el mundo sería un lugar aterrador. Pero cuando mi soberanía se inmiscuye en tu pequeño dominio de control, a menudo reaccionas con un resentimiento delator.

La mejor respuesta a perder o frustrar la esperanza es alabar: El Señor me dio cuanto yo tenía; suyo era, y tenía derecho de llevárselo. Bendito sea el nombre del Señor. Recuerda que todas las cosas buenas: tus posesiones, tu familia y amigos, tu salud y capacidades, tu tiempo son regalos que yo te he hecho. En lugar de sentirte con derecho sobre todas estas bendiciones, responde a ellas con gratitud. Prepárate para desprenderte de cualquiera cosa que yo te haya quitado pero nunca te desprendas de mi mano.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
—Salmo 139.23–24

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo.
—1 Pedro 5.6 (NVI)

Y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo estaré cuando me vaya. El SEÑOR me dio lo que tenía y el SEÑOR me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del SEÑOR!».
—Job 1.21 (NTV)

Sin importar tus Circunstancias...



SIN IMPORTAR lo que tus circunstancias pudieran ser, hoy puedes encontrar gozo en mi Presencia. Algunos días, el gozo se esparce generosamente por tu vida, resplandeciendo a la luz del sol. En días como esos, estar contento es tan sencillo como respirar o dar el paso siguiente.

Otros días se ven encapotados y sombríos; sientes las tensiones de la jornada en la que estás y te parece que no terminará nunca. Tus ojos tropiezan con toscas rocas grises y tus pies tropiezan contra ellas. Pero aun en estas circunstancias, el gozo sigue estando accesible. Búscalo como si fuera un tesoro escondido.

Comienza por recordar que yo he creado este día; no es algo que ocurrió por casualidad. Recuerda que yo estoy presente contigo sea que estés consciente de mi Presencia o no. Si así lo crees, entonces comienza hablando conmigo sobre lo que sea que tengas en tu mente.

Regocíjate en el hecho que yo te entiendo perfectamente y que sé exactamente lo que estás experimentando. Al continuar comunicándote conmigo, tu estado de ánimo mejorará gradualmente. La seguridad de mi maravillosa compañía puede infundir gozo en el día más gris de tu vida.

Porque lo has bendecido para siempre; lo llenaste de alegría con tu presencia.
—Salmo 21.6

… si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido.
—Proverbios 2.4 (NVI)

Jesus es nuestro Senor

(Jesús les dijo)
Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.  Juan 13:13
... Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo... Colosenses 1:10

¿Qué palabra vamos a tachar?

Cierto día un creyente recibió la visita de una joven que parecía atormentada. Después de dialogar un momento, comprendió que la joven, aunque era creyente, quería seguir yendo a discotecas y disfrutar de los placeres malsanos del mundo, a pesar de todas las exhortaciones y advertencias de la Palabra de Dios.

Entonces el creyente abrió la Biblia en Hechos 10:14 y le pidió que se fijase en la expresión: “Señor, no”, empleada por el apóstol Pedro cuando rehusó obedecer la orden de Dios. Luego le tendió un lápiz y le dijo: «El que dice a Dios «Señor», no puede al mismo tiempo rehusar obedecerle. Si en este pasaje dejas el «no», entonces tienes que tachar la palabra «Señor». Las dos palabras no pueden convivir juntas, es imposible».

Después de esto se levantó y dejó a la joven sola con la Biblia, presa de un intenso combate interior. Cuando regresó, la joven le devolvió su Biblia. La página estaba mojada por las lágrimas, pero la palabra «no» estaba tachada. Ella había comprendido el mensaje.

Amigos creyentes, a menudo decimos que Jesús es nuestro Señor. Pero no pronunciemos esa palabra a la ligera. Reflexionemos detenidamente en nuestras actividades para analizar si él puede aprobar todo. Quizá tengamos que tomar decisiones difíciles, pero recordemos lo que dijo a sus discípulos: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama” (Juan 14:21).

~La Buena Semilla~
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